Perlas, sí, pero sin pinta de heredadas. Hemos cogido perlas de cristal nacaradas en tono crema y las hemos roto con tubos de plata envejecida, tres bolas de hematite negra espejo y un pequeño rayo colgando en un lateral. Clásico por un lado, chulería por el otro.
La clave está en el ritmo: las perlas van agrupadas de cuatro en cuatro y el metal aparece entre medias sin orden previsible, así que la pulsera nunca parece un collar en miniatura. Todo va montado sobre cable de acero recubierto, que aguanta el uso diario sin estirarse ni deformarse.
- Materiales: perlas de cristal nacarado de 8 mm, tubos y arandelas de aleación plateada sin níquel y hematite natural pulida.
- Medidas: 18,5 cm más 3 cm de extensor; dije de rayo de 1,4 cm.
- Cierre de mosquetón con anilla ancha, cómodo de abrochar.
- Para quién: para quien quiere arreglarse sin parecer disfrazada. Funciona con sudadera y con vestido.
- Peso: 22 g, la más contundente de la familia.
Cuidados: el nácar se estropea con el perfume, la laca y el sudor. Pásale un paño seco después de cada uso y guárdala en su bolsita, lejos de piezas con cantos metálicos. Nunca la mojes: ni ducha, ni piscina, ni mar. Es la única regla que tiene.
Contiene piezas pequeñas: no apta para menores de 3 años. Recomendada a partir de 10 años.
Aviso serio: tu madre te la va a querer robar.








